
Ensalada caprese de tomate, mozzarella y albahaca
La ensalada caprese con tomate, mozzarella de búfala y albahaca: un entrante fresco y sencillo, listo en pocos minutos, con los colores y los sabores del verano.
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La ensalada caprese con tomate, mozzarella de búfala y albahaca: un entrante fresco y sencillo, listo en pocos minutos, con los colores y los sabores del verano.

La demi-glace casera: huesos dorados, verduras y vino reducidos largamente en un fondo oscuro brillante e intenso, la base de las grandes salsas de carne.

La salsa bearnesa casera: una emulsión de yemas y mantequilla perfumada con chalotas, vinagre y estragón, la salsa francesa perfecta para carnes y filetes.

Una ensalada de pasta fría de verano con tomates cherry, mozzarella, aceitunas y albahaca: un primer plato ligero para preparar con antelación, perfecto para comidas de oficina y pícnics.

La salsa holandesa casera con yemas, mantequilla y limón: aterciopelada y estable, la base clásica para huevos Benedict, espárragos y pescado.

Las gambas al ajillo: gambas cocinadas en aceite de oliva virgen extra con ajo y guindilla, listas en pocos minutos. La tapa española más famosa, con pan para mojar.

Los espaguetis con almejas in bianco: almejas desaladas y abiertas con ajo, aceite, vino blanco y perejil, ligadas con la pasta en su propio jugo. Un clásico del mar.

El vitello tonnato piamontés: finas lonchas de ternera cocida y enfriada, cubiertas con una salsa de atún con atún, anchoas, alcaparras y yemas cocidas. Un clásico de verano para servir frío.

La quiche lorraine tradicional: masa quebrada, huevos, nata, leche y panceta ahumada en dados, sin queso como manda la receta original. Una tarta salada francesa para servir caliente o templada.

La verdadera ensalada nizarda (salade niçoise): tomates, huevos duros, atún, anchoas y aceitunas de Niza con verduras crudas y albahaca. Sin patatas ni judías verdes, como manda la tradición.

La lubina a la sal cocida en costra de sal gruesa: la carne queda jugosa y sabrosa, perfumada con limón y hierbas en la tripa. Un segundo de pescado sencillo y vistoso.

El pulpo a la brasa con la doble cocción: primero cocido hasta que queda tierno, luego marinado y a la parrilla para una costra crujiente. Un segundo de mar veraniego, ligero y vistoso.