Salsa holandesa cremosa, lisa y sin cortarse
La salsa holandesa casera con yemas, mantequilla y limón: aterciopelada y estable, la base clásica para huevos Benedict, espárragos y pescado.

¿Quieres una salsa holandesa lisa y cremosa, la que envuelve los huevos Benedict y los espárragos sin cortarse al primer intento? Entonces sigue esta receta: con yemas, mantequilla y limón montados al baño María, la base clásica de la cocina francesa queda a tu alcance.
La salsa holandesa es una de las salsas madre más queridas: una emulsión caliente de yemas y mantequilla, perfumada con limón, que convierte un plato sencillo en algo elegante. Todo su secreto está en el control del calor, porque ahí se juega la diferencia entre una crema aterciopelada y una salsa cortada.
Tiene al menos tres ventajas concretas: necesita pocos ingredientes que casi siempre tienes, está lista en unos veinte minutos, y acompaña muchísimos platos, desde los huevos al pescado pasando por las verduras al vapor.
El consejo más importante es sobre la temperatura: trabaja las yemas al baño María lejos del hervor, batiendo sin parar, y para cuando cubran las varillas, en torno a los 65°C. Si calientas de más, las yemas se cuajan y la salsa se corta. En ese caso no tires nada: bate una yema nueva en un bol limpio e incorpora todo en hilo.
Sírvela enseguida, templada, porque no se guarda ni se recalienta bien.
¿Todo listo? Empezamos con la receta de la salsa holandesa.
Pasos
- Derrite la mantequilla a fuego suave y deja que temple: debe quedar líquida pero no caliente.
- Pon las yemas en un bol resistente al calor con el agua fría y el zumo de limón, y bate con las varillas hasta que queden claras y espumosas.
- Apoya el bol sobre un cazo con un poco de agua apenas temblando (baño María), sin que el fondo toque el agua, y sigue batiendo: las yemas deben espesar hasta cubrir las varillas, en torno a los 65°C.
- Retira del calor e incorpora la mantequilla derretida en hilo, batiendo sin parar, para obtener una salsa lisa y cremosa que caiga en cinta.
- Rectifica de sal, pimienta blanca y unas gotas de limón. Sírvela enseguida, templada.
Consejos útiles
Si la salsa se calienta demasiado las yemas se cuajan: trabaja lejos del hervor y, si hace falta, retira el bol del calor de vez en cuando.
¿Se cortó? Bate una yema nueva en un bol limpio e incorpora la salsa en hilo para recuperarla.
Es la base de los huevos Benedict, estupenda también sobre espárragos, brócoli y pescado al vapor.
Consérvala como mucho una hora en un sitio templado: no se guarda ni se recalienta bien.
Valores nutricionales medios por ración
- Calorías
- 250 kcal
- Carbohidratos
- 1.0 g
- Azúcares
- 1.0 g
- Proteínas
- 3.0 g
- Grasas
- 27.0 g
- Grasas saturadas
- 16.0 g
- Fibra
- 0.0 g
- Sodio
- 180 mg


