Salsa holandesa cremosa, lisa y sin cortarse

La salsa holandesa casera con yemas, mantequilla y limón: aterciopelada y estable, la base clásica para huevos Benedict, espárragos y pescado.

Salsa holandesa cremosa, lisa y sin cortarse
Preparación
10 min
Cocción
10 min
Total
20 min
Raciones
4 raciones
Calorías
250 kcal

¿Quieres una salsa holandesa lisa y cremosa, la que envuelve los huevos Benedict y los espárragos sin cortarse al primer intento? Entonces sigue esta receta: con yemas, mantequilla y limón montados al baño María, la base clásica de la cocina francesa queda a tu alcance.

La salsa holandesa es una de las salsas madre más queridas: una emulsión caliente de yemas y mantequilla, perfumada con limón, que convierte un plato sencillo en algo elegante. Todo su secreto está en el control del calor, porque ahí se juega la diferencia entre una crema aterciopelada y una salsa cortada.

Tiene al menos tres ventajas concretas: necesita pocos ingredientes que casi siempre tienes, está lista en unos veinte minutos, y acompaña muchísimos platos, desde los huevos al pescado pasando por las verduras al vapor.

El consejo más importante es sobre la temperatura: trabaja las yemas al baño María lejos del hervor, batiendo sin parar, y para cuando cubran las varillas, en torno a los 65°C. Si calientas de más, las yemas se cuajan y la salsa se corta. En ese caso no tires nada: bate una yema nueva en un bol limpio e incorpora todo en hilo.

Sírvela enseguida, templada, porque no se guarda ni se recalienta bien.

¿Todo listo? Empezamos con la receta de la salsa holandesa.

Pasos

  1. Derrite la mantequilla a fuego suave y deja que temple: debe quedar líquida pero no caliente.
  2. Pon las yemas en un bol resistente al calor con el agua fría y el zumo de limón, y bate con las varillas hasta que queden claras y espumosas.
  3. Apoya el bol sobre un cazo con un poco de agua apenas temblando (baño María), sin que el fondo toque el agua, y sigue batiendo: las yemas deben espesar hasta cubrir las varillas, en torno a los 65°C.
  4. Retira del calor e incorpora la mantequilla derretida en hilo, batiendo sin parar, para obtener una salsa lisa y cremosa que caiga en cinta.
  5. Rectifica de sal, pimienta blanca y unas gotas de limón. Sírvela enseguida, templada.

Consejos útiles

Si la salsa se calienta demasiado las yemas se cuajan: trabaja lejos del hervor y, si hace falta, retira el bol del calor de vez en cuando.

¿Se cortó? Bate una yema nueva en un bol limpio e incorpora la salsa en hilo para recuperarla.

Es la base de los huevos Benedict, estupenda también sobre espárragos, brócoli y pescado al vapor.

Consérvala como mucho una hora en un sitio templado: no se guarda ni se recalienta bien.

Valores nutricionales medios por ración

Calorías
250 kcal
Carbohidratos
1.0 g
Azúcares
1.0 g
Proteínas
3.0 g
Grasas
27.0 g
Grasas saturadas
16.0 g
Fibra
0.0 g
Sodio
180 mg