Scialatielli napolitanos caseros, con leche y albahaca
Scialatielli napolitanos caseros con sémola, leche, pecorino y albahaca: una pasta fresca corta y gruesa, lo bastante rugosa para agarrar cualquier salsa.

¿Buscas la receta de los scialatielli caseros, esa pasta fresca corta y gruesa que se come en Nápoles y en la costa amalfitana?
Entonces estás en el sitio correcto. Te enseño paso a paso cómo preparar la masa original, con sémola, leche, pecorino y albahaca picada, y cómo cortar los scialatielli a mano sin máquinas ni utensilios especiales.
Dos decisiones concretas los separan del resto de las pastas frescas: la leche en lugar del agua, que perfuma la masa, y un grosor deliberadamente generoso. Son pastas con carácter, rugosas y algo irregulares, pensadas para agarrar salsas con cuerpo.
Tienen al menos tres ventajas: los ingredientes cuestan muy poco, no hace falta máquina porque la lámina se queda gruesa, y una vez cortados se congelan de maravilla en una sola capa.
El gesto más útil es amasar largo rato, al menos diez minutos, y después dejar reposar media hora. Sin ese reposo la masa se encoge cada vez que intentas estirarla. Y resiste la tentación de dejarla fina, o acabarás con unos tallarines normales.
Nacieron para acompañar el marisco, pero también funcionan con una salsa de tomates cherry y albahaca o con un ragú de verduras: su rugosidad hace el resto.
¿Todo listo? Empezamos con los scialatielli napolitanos caseros.
Para preparar esta receta
Una pequeña selección de utensilios prácticos para tener a mano. Algunos enlaces pueden ser de afiliados.
Báscula digital de cocina
En recetas con levadura y repostería, permite pesar con precisión harina, líquidos y levadura.
Pasos
- Pica finamente la albahaca a cuchillo y mézclala sobre la encimera con la sémola, la harina, el pecorino y la sal, formando el clásico volcán.
- Casca el huevo en el centro, añade el aceite y vierte la leche poco a poco, recogiendo la harina de los bordes con las yemas de los dedos hasta que la masa empiece a unirse.
- Amasa con energía al menos 10 minutos, empujando con la palma y plegando la masa sobre sí misma, hasta que quede lisa y firme. Debe seguir bastante compacta, no blanda como una pasta al huevo clásica.
- Envuelve la masa en film y déjala reposar 30 minutos a temperatura ambiente, para que el gluten se relaje y la lámina no se encoja al estirarla.
- Estira la masa hasta unos 3 mm de grosor, claramente más gruesa que una lámina para tallarines: ese grosor es lo que da a los scialatielli su mordida.
- Enharina la lámina con sémola, enróllala sin apretar y corta tiras de medio centímetro de ancho, y después recórtalas en bastones de 8 a 10 cm.
- Desenrolla los scialatielli, extiéndelos en una bandeja enharinada con sémola y cuécelos en abundante agua salada hirviendo durante 4 o 5 minutos, hasta que suban y queden al dente. Escúrrelos y aliñalos enseguida.
Consejos útiles
La leche en lugar del agua es la firma de los scialatielli: perfuma la masa y la deja algo más tierna al morder.
No estires demasiado la lámina: los scialatielli deben quedar gruesos y rugosos, si no se convierten en simples tallarines.
Si no los cueces al momento, déjalos secar 30 minutos en la bandeja enharinada o congélalos en una sola capa y cuécelos directamente congelados.
Nacieron para las salsas de mar, pero aguantan igual de bien un ragú de verduras o una simple salsa de tomates cherry y albahaca.
Valores nutricionales medios por ración
- Calorías
- 430 kcal
- Carbohidratos
- 72.0 g
- Azúcares
- 3.0 g
- Proteínas
- 15.0 g
- Grasas
- 8.0 g
- Grasas saturadas
- 3.5 g
- Fibra
- 3.0 g
- Sodio
- 180 mg


