Scialatielli napolitanos caseros, con leche y albahaca

Scialatielli napolitanos caseros con sémola, leche, pecorino y albahaca: una pasta fresca corta y gruesa, lo bastante rugosa para agarrar cualquier salsa.

Scialatielli napolitanos caseros, con leche y albahaca
Preparación
30 min
Cocción
5 min
Total
35 min
Raciones
4 raciones
Calorías
430 kcal

¿Buscas la receta de los scialatielli caseros, esa pasta fresca corta y gruesa que se come en Nápoles y en la costa amalfitana?

Entonces estás en el sitio correcto. Te enseño paso a paso cómo preparar la masa original, con sémola, leche, pecorino y albahaca picada, y cómo cortar los scialatielli a mano sin máquinas ni utensilios especiales.

Dos decisiones concretas los separan del resto de las pastas frescas: la leche en lugar del agua, que perfuma la masa, y un grosor deliberadamente generoso. Son pastas con carácter, rugosas y algo irregulares, pensadas para agarrar salsas con cuerpo.

Tienen al menos tres ventajas: los ingredientes cuestan muy poco, no hace falta máquina porque la lámina se queda gruesa, y una vez cortados se congelan de maravilla en una sola capa.

El gesto más útil es amasar largo rato, al menos diez minutos, y después dejar reposar media hora. Sin ese reposo la masa se encoge cada vez que intentas estirarla. Y resiste la tentación de dejarla fina, o acabarás con unos tallarines normales.

Nacieron para acompañar el marisco, pero también funcionan con una salsa de tomates cherry y albahaca o con un ragú de verduras: su rugosidad hace el resto.

¿Todo listo? Empezamos con los scialatielli napolitanos caseros.

Para preparar esta receta

Una pequeña selección de utensilios prácticos para tener a mano. Algunos enlaces pueden ser de afiliados.

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Pasos

  1. Pica finamente la albahaca a cuchillo y mézclala sobre la encimera con la sémola, la harina, el pecorino y la sal, formando el clásico volcán.
  2. Casca el huevo en el centro, añade el aceite y vierte la leche poco a poco, recogiendo la harina de los bordes con las yemas de los dedos hasta que la masa empiece a unirse.
  3. Amasa con energía al menos 10 minutos, empujando con la palma y plegando la masa sobre sí misma, hasta que quede lisa y firme. Debe seguir bastante compacta, no blanda como una pasta al huevo clásica.
  4. Envuelve la masa en film y déjala reposar 30 minutos a temperatura ambiente, para que el gluten se relaje y la lámina no se encoja al estirarla.
  5. Estira la masa hasta unos 3 mm de grosor, claramente más gruesa que una lámina para tallarines: ese grosor es lo que da a los scialatielli su mordida.
  6. Enharina la lámina con sémola, enróllala sin apretar y corta tiras de medio centímetro de ancho, y después recórtalas en bastones de 8 a 10 cm.
  7. Desenrolla los scialatielli, extiéndelos en una bandeja enharinada con sémola y cuécelos en abundante agua salada hirviendo durante 4 o 5 minutos, hasta que suban y queden al dente. Escúrrelos y aliñalos enseguida.

Consejos útiles

La leche en lugar del agua es la firma de los scialatielli: perfuma la masa y la deja algo más tierna al morder.

No estires demasiado la lámina: los scialatielli deben quedar gruesos y rugosos, si no se convierten en simples tallarines.

Si no los cueces al momento, déjalos secar 30 minutos en la bandeja enharinada o congélalos en una sola capa y cuécelos directamente congelados.

Nacieron para las salsas de mar, pero aguantan igual de bien un ragú de verduras o una simple salsa de tomates cherry y albahaca.

Valores nutricionales medios por ración

Calorías
430 kcal
Carbohidratos
72.0 g
Azúcares
3.0 g
Proteínas
15.0 g
Grasas
8.0 g
Grasas saturadas
3.5 g
Fibra
3.0 g
Sodio
180 mg