Pollo asado al horno con patatas, dorado y crujiente

El pollo asado al horno con patatas, limón y hierbas aromáticas: piel dorada y crujiente, carne jugosa, todo cocinado en una sola bandeja.

Pollo asado al horno con patatas, dorado y crujiente
Preparación
20 min
Cocción
1 h 20 min
Total
1 h 40 min
Raciones
4 raciones
Calorías
540 kcal

¿Quieres un pollo asado con la piel dorada y crujiente y la carne jugosa, con las patatas impregnadas del jugo de cocción? ¿Todo en una sola bandeja, sin complicaciones? Entonces esta es la receta adecuada.

El pollo asado es el plato del domingo por excelencia: aromático, generoso y capaz de poner de acuerdo a toda la familia. No hace falta nada especial, solo unos cuantos gestos que convierten un pollo cualquiera en un asado para recordar.

Tiene al menos tres ventajas concretas: se prepara con pocos ingredientes y una sola bandeja, sacia a toda una familia con un gasto contenido, y las sobras son perfectas al día siguiente, frías o en ensalada.

El consejo más importante son dos gestos: seca bien la piel antes de hornear, porque la humedad impide el dorado, y deja reposar el pollo 10 minutos antes de trincharlo, para que los jugos se redistribuyan y la carne quede tierna.

Coloca las patatas debajo del pollo: absorben la grasa y los jugos que caen durante la cocción y quedan doradas y sabrosas, la guarnición perfecta.

¿Todo listo? Empezamos con la receta del pollo asado.

Para preparar esta receta

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Bandeja o fuente para horno

Perfecta para hornear albóndigas y verduras. Elige una bandeja antiadherente para mejores resultados y fácil limpieza.

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Pasos

  1. Precalienta el horno a 200 °C. Seca bien el pollo con papel de cocina, por dentro y por fuera: la piel seca es el primer secreto para que quede crujiente. Sálalo y pimiéntalo generosamente, también por dentro.
  2. Rellena la cavidad del pollo con el limón cortado por la mitad, los dientes de ajo y unas ramas de romero y salvia. Ata los muslos con hilo de cocina para una cocción uniforme.
  3. Corta las patatas en trozos, alíñalas con aceite, sal y romero y colócalas en una bandeja. Coloca el pollo en el centro, sobre las patatas, y riégalo con un chorrito de aceite.
  4. Hornea durante 1 hora y 20 minutos aproximadamente. Cada 25 minutos riega el pollo con su jugo (y con el vino, si lo usas) y da la vuelta a las patatas para que doren de forma uniforme.
  5. Comprueba la cocción: al pinchar el muslo, el líquido que sale debe ser transparente, no rosado. Si la piel se dora demasiado rápido, cúbrela con papel de aluminio.
  6. Saca del horno y deja reposar el pollo 10 minutos antes de trincharlo: los jugos se redistribuyen y la carne queda tierna. Sirve con las patatas.

Consejos útiles

Secar bien la piel antes de hornear es el secreto de una costra crujiente: la humedad es la enemiga del dorado.

El reposo tras la cocción es fundamental: si cortas demasiado pronto, los jugos se escapan y la carne se seca.

Colocar las patatas debajo del pollo hace que se impregnen de la grasa que cae durante la cocción.

Si tienes tiempo, sala el pollo unas horas antes y déjalo destapado en la nevera: la piel se seca y queda aún más crujiente.

Valores nutricionales medios por ración

Calorías
540 kcal
Carbohidratos
28.0 g
Azúcares
2.0 g
Proteínas
42.0 g
Grasas
28.0 g
Grasas saturadas
8.0 g
Fibra
3.0 g
Sodio
480 mg