Albóndigas de ricotta y espinacas al horno, tiernas y doradas
Albóndigas vegetarianas de ricotta y espinacas al horno: tiernas por dentro, doradas y crujientes por fuera, listas en poco más de media hora y sin freír.

¿Buscas unas albóndigas de ricotta y espinacas que queden tiernas por dentro sin deshacerse en el horno?
Entonces esta versión al horno es justo lo que necesitas. Te enseño paso a paso cómo conseguir unas albóndigas vegetarianas doradas y crujientes por fuera, con un corazón cremoso de ricotta y espinacas perfumado con parmesano y nuez moscada, sin sacar la freidora.
El punto delicado siempre es el mismo: la humedad. Unas espinacas escurridas hasta la última gota y una ricotta bien colada te dan una masa que se trabaja bien, mantiene la forma y no necesita cantidades enormes de pan rallado para sostenerse.
Tiene al menos tres ventajas: es un plato vegetariano completo que sacia de verdad, se prepara con lo que sueles tener en la nevera y la cocción al horno deja la cocina limpia y las albóndigas ligeras.
Si la masa te parece muy blanda, resiste la tentación de añadir más pan rallado: diez minutos en la nevera funcionan mucho mejor. Y si te sobra tiempo, forma toda la tanda por adelantado y congélala cruda y rebozada, así tendrás una cena resuelta para la semana siguiente.
Sírvelas calientes recién salidas del horno, cuando la costra sigue crujiente, con unas gotas de limón o una salsa de yogur. Al día siguiente siguen buenas templadas, en un bocadillo o sobre una ensalada.
¿Todo listo? Empezamos con las albóndigas de ricotta y espinacas.
Pasos
- Saltea las espinacas en una sartén con una cucharada de aceite y el diente de ajo aplastado, a fuego medio durante 4 o 5 minutos, retira el ajo y deja templar.
- Escurre las espinacas con las manos hasta eliminar toda el agua y pícalas finas a cuchillo: una masa seca es lo que evita que las albóndigas se deshagan.
- En un bol mezcla la ricotta con el parmesano, el huevo, la nuez moscada, sal y pimienta, y después incorpora las espinacas picadas.
- Añade el pan rallado poco a poco hasta obtener una masa blanda pero manejable, que no se pegue a las manos. Si sigue pegajosa, déjala reposar 10 minutos en la nevera.
- Forma bolitas del tamaño de una nuez, rebózalas en el pan rallado y colócalas separadas en una bandeja forrada con papel de horno.
- Riega las albóndigas con un hilo de aceite y hornéalas a 200°C con calor arriba y abajo durante 18 o 20 minutos, dándoles la vuelta a media cocción, hasta que estén doradas y crujientes.
- Sírvelas calientes, con un poco de parmesano rallado o unas gotas de limón.
Consejos útiles
Si la masa te parece demasiado blanda, no añadas más pan rallado de inmediato: 10 minutos de nevera la compactan mucho mejor.
Puedes congelar las albóndigas crudas ya rebozadas y hornearlas directamente congeladas, añadiendo 5 minutos más.
Para darles más carácter, añade la ralladura de medio limón o unas hojas de menta picadas.
También están buenísimas templadas, dentro de un bocadillo o sobre una ensalada verde.
Valores nutricionales medios por ración
- Calorías
- 290 kcal
- Carbohidratos
- 18.0 g
- Azúcares
- 3.0 g
- Proteínas
- 17.0 g
- Grasas
- 16.0 g
- Grasas saturadas
- 7.0 g
- Fibra
- 2.0 g
- Sodio
- 430 mg


