Pastel de calabaza y patata sin bechamel, con costra crujiente
Un pastel de calabaza y patata ligado solo con huevo y parmesano, sin bechamel, con una costra de pan rallado y pipas de calabaza tostadas.

¿Buscas un pastel de calabaza y patata sabroso y compacto, sin tener que preparar bechamel?
Entonces esta versión es para ti. Te enseño paso a paso cómo ligar calabaza y patata solo con huevo y parmesano, y cómo conseguir esa costra de pan rallado y pipas que hace el plato mucho más interesante que un puré gratinado.
El paso que lo decide todo es la cocción de la calabaza. Asada pierde agua y concentra sus azúcares; hervida absorbe líquido y arrastra esa humedad a la mezcla, que ya nunca acaba de cuajar. Es la misma razón por la que las patatas se cuecen con piel.
Tiene al menos tres ventajas: usa cinco ingredientes básicos, se puede montar el día anterior y llega a la mesa directamente en la fuente, tanto de guarnición como de plato vegetariano con una ensalada.
Si lo quieres más goloso, añade a la mezcla unos dados de provola ahumada o una cucharada de ricotta. Y si te sobran pipas de calabaza, tuéstalas unos minutos en la sartén antes de usarlas: el aroma cambia por completo.
Sírvelo templado, cuando se ha asentado y se corta en cuadrados limpios. En la nevera se conserva dos días y con unos minutos de horno la costra vuelve a estar crujiente.
¿Todo listo? Empezamos con el pastel de calabaza y patata.
Pasos
- Corta la calabaza en dados, aliña con una cucharada de aceite, sal y la salvia picada, y ásala a 200°C durante 25 minutos. Asarla en lugar de hervirla concentra el sabor y evita que el pastel quede aguado.
- Mientras tanto cuece las patatas enteras con piel durante 30 minutos, hasta que la hoja de un cuchillo entre sin resistencia, y pélalas todavía calientes.
- Aplasta juntas las patatas y la calabaza con un pasapurés o un tenedor, dejando algún trozo entero para dar textura.
- Añade los huevos batidos, el parmesano, la leche, una buena ralladura de nuez moscada, sal y pimienta, y mezcla hasta obtener una masa espesa y homogénea. No hace falta bechamel: el huevo y el parmesano ligan de sobra.
- Vierte la mezcla en una fuente engrasada, alísala con el dorso de una cuchara y no pases de tres centímetros de altura, para que se cocine de forma uniforme.
- Mezcla el pan rallado con las pipas y una cucharada de aceite, repártelo por la superficie y hornea a 190°C durante 45 o 50 minutos, hasta que la costra esté dorada y crujiente.
- Deja reposar al menos 15 minutos antes de servir: muy caliente se desmigaja, templado se corta en cuadrados limpios.
Consejos útiles
La calabaza hay que asarla, nunca hervirla: es la única forma de evitar una masa suelta y aguada.
Si la mezcla te parece blanda, añade dos cucharadas de pan rallado y déjala reposar 10 minutos antes de hornear.
Las pipas de calabaza aportan el crujiente que suele faltar en estos pasteles: unas avellanas picadas hacen el mismo efecto.
Se prepara el día anterior y se calienta en el horno: incluso queda más compacto.
Valores nutricionales medios por ración
- Calorías
- 290 kcal
- Carbohidratos
- 32.0 g
- Azúcares
- 7.0 g
- Proteínas
- 12.0 g
- Grasas
- 12.0 g
- Grasas saturadas
- 5.0 g
- Fibra
- 4.0 g
- Sodio
- 430 mg


