Patatas al horno perfectas, crujientes fuera y tiernas dentro

Patatas al horno de verdad crujientes: escaldadas, agitadas para romper la superficie y asadas con romero y ajo hasta lograr una costra bien dorada.

Patatas al horno perfectas, crujientes fuera y tiernas dentro
Preparación
15 min
Cocción
45 min
Total
1 h
Raciones
4 raciones
Calorías
290 kcal

¿Buscas la forma de hacer unas patatas al horno realmente crujientes, y no esos trozos pálidos y blandos que suelen salir de la bandeja?

Entonces esta es la receta que necesitas. Te enseño paso a paso los tres gestos que convierten unas patatas normales en una guarnición con costra gruesa y dorada y un interior tierno y cremoso, sin freír nada.

El primero es el escaldado con una cucharadita de bicarbonato: sube el pH del agua y ablanda la superficie exterior. El segundo es agitar la olla después de escurrirlas, para que esa superficie se rompa y se cubra de almidón. El tercero es la bandeja ardiendo con el aceite ya caliente, que hace chisporrotear las patatas desde el primer instante.

Tiene al menos tres ventajas: cuatro ingredientes que ya tienes, ni fritura ni aparatos, y una guarnición que acompaña cualquier carne, pescado o verdura.

El error más extendido es llenar demasiado la bandeja. Las patatas necesitan espacio alrededor para que la humedad escape: amontonadas se cuecen al vapor y quedan blandas por muy alto que esté el horno. Mejor dos bandejas que una sola sobrecargada.

Sírvelas recién salidas del horno, cuando la costra está en su mejor momento, con sal gorda y romero crujiente. Por desgracia no esperan: media hora después pierden buena parte de su magia.

¿Todo listo? Empezamos con las patatas al horno crujientes.

Para preparar esta receta

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Bandeja o fuente para horno

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Pasos

  1. Pela las patatas y córtalas en trozos grandes e irregulares de unos cuatro centímetros: esas aristas irregulares son las superficies que quedarán crujientes.
  2. Ponlas en una olla con agua fría salada y el bicarbonato, lleva a ebullición y cuécelas 8 minutos desde que hierve, hasta que los bordes empiecen a ablandarse pero el centro siga firme.
  3. Escúrrelas bien y déjalas dos minutos en la olla caliente, para que el vapor residual se evapore por completo.
  4. Tapa la olla y agítala con decisión tres o cuatro veces: la superficie de las patatas se desmenuza y se cubre de una capa de almidón. Esa capa es la que se convierte en costra.
  5. Calienta la bandeja con el aceite en el horno a 220°C durante cinco minutos: las patatas deben chisporrotear al apoyarse, o absorberán el aceite en lugar de freírse en él.
  6. Coloca las patatas bien separadas sobre la bandeja ardiendo, dales una vuelta para engrasarlas y hornea 25 minutos sin tocarlas.
  7. Añade el ajo con piel y el romero, remueve con una espátula y sigue horneando otros 15 o 20 minutos, hasta que estén doradas y crujientes. Sala solo al final con sal gorda y pimienta.

Consejos útiles

El bicarbonato en el agua de cocción sube el pH y rompe la superficie de la patata: es el truco que multiplica el crujiente.

No llenes demasiado la bandeja: las patatas necesitan espacio alrededor o se cocerán al vapor y quedarán blandas.

Sala solo al final: la sal añadida antes saca agua y ablanda la costra.

El romero se añade a media cocción, si no se quema y amarga.

Valores nutricionales medios por ración

Calorías
290 kcal
Carbohidratos
42.0 g
Azúcares
2.0 g
Proteínas
5.0 g
Grasas
11.0 g
Grasas saturadas
1.5 g
Fibra
4.0 g
Sodio
320 mg