Tarta rústica de ricotta y calabaza asada
Una tarta salada de otoño con base de hojaldre crujiente y un relleno cremoso de ricotta y calabaza asada, perfumado con romero y parmesano.

¿Buscas una tarta salada de calabaza que quede cremosa y sabrosa, sin esa base húmeda que estropea tantas tartas de otoño?
Entonces esta versión con ricotta y calabaza asada es para ti. Te enseño paso a paso cómo conseguir una base de hojaldre crujiente y un relleno tierno, donde el dulzor de la calabaza se encuentra con el parmesano y el aroma del romero.
La diferencia la marca un solo paso: asar la calabaza en lugar de hervirla. En el horno pierde agua y concentra sus azúcares caramelizándose por los bordes, mientras que hervida se llena de líquido y arrastra toda esa humedad al hojaldre.
Tiene al menos tres ventajas: usa muy pocos ingredientes, se prepara con antelación y sigue estando buenísima a temperatura ambiente, así que funciona muy bien como plato para llevar o de bufé.
Un consejo práctico sobre la calabaza: las variedades de carne densa y dulce son las mejores, mientras que las más acuosas necesitan unos minutos más de horno. Y si quieres un toque extra, añade al relleno unos dados de provola ahumada: el contraste con el dulzor siempre funciona.
Sírvela templada, cuando el relleno se ha asentado y el hojaldre sigue crujiente, con una ensalada de radicchio al lado. En la nevera aguanta dos días.
¿Todo listo? Empezamos con la tarta rústica de ricotta y calabaza.
Preparaciones base utilizadas
Para preparar esta receta
Una pequeña selección de utensilios prácticos para tener a mano. Algunos enlaces pueden ser de afiliados.
Bandeja o fuente para horno
Perfecta para hornear albóndigas y verduras. Elige una bandeja antiadherente para mejores resultados y fácil limpieza.
Pasos
- Corta la calabaza en dados de 2 cm, aliñalos con el aceite, el romero picado, sal y pimienta, y extiéndelos en una bandeja en una sola capa.
- Ásala a 200°C durante 20 o 25 minutos, hasta que esté tierna y ligeramente caramelizada por los bordes. El horno concentra el sabor y elimina el agua, cosa que el hervido no hace.
- Deja templar la calabaza y aplástala de forma gruesa con un tenedor: dejar algún trozo entero hace el relleno mucho más interesante que un puré liso.
- En un bol trabaja la ricotta hasta que quede cremosa y añade el parmesano, el huevo entero, una ralladura de nuez moscada, sal y pimienta.
- Incorpora la calabaza aplastada a la ricotta sin mezclar demasiado, para que queden vetas anaranjadas visibles.
- Extiende el hojaldre con su papel de horno en un molde, pincha la base, reparte el relleno dejando 2 cm de borde libre y dobla el borde hacia dentro.
- Pincela el hojaldre con la yema y hornea a 190°C con calor arriba y abajo durante 30 o 35 minutos, hasta que esté dorado y el relleno cuajado. Deja reposar 10 minutos antes de cortar.
Consejos útiles
Asa siempre la calabaza en lugar de hervirla: es la única forma de evitar un relleno aguado.
Las variedades de carne densa y dulce, como la cacahuete o la delica, son las más adecuadas.
Unos dados de provola ahumada en el relleno crean un contraste muy agradable con el dulzor de la calabaza.
Se conserva dos días en la nevera y se recalienta en el horno para recuperar el hojaldre crujiente.
Valores nutricionales medios por ración
- Calorías
- 370 kcal
- Carbohidratos
- 28.0 g
- Azúcares
- 5.0 g
- Proteínas
- 13.0 g
- Grasas
- 22.0 g
- Grasas saturadas
- 10.0 g
- Fibra
- 3.0 g
- Sodio
- 450 mg


