Tarta rústica de ricotta y espinacas, cremosa y dorada
Una tarta salada rústica con base de hojaldre crujiente y un relleno cremoso de ricotta y espinacas, perfumado con parmesano y nuez moscada.

¿Buscas una tarta de ricotta y espinacas que quede de verdad cremosa por dentro y crujiente por debajo, en lugar de esa versión húmeda que sale tantas veces?
Entonces esta receta es para ti. Te enseño paso a paso cómo conseguir una tarta salada con la base de hojaldre bien dorada y un relleno tierno, perfumado con parmesano y nuez moscada, que se corta en porciones limpias sin deshacerse.
El secreto no está en la lista de ingredientes, que es cortísima, sino en dos gestos: escurrir las espinacas hasta que no suelten nada y trabajar la ricotta hasta que quede aterciopelada. A partir de ahí la receta se hace casi sola.
Tiene al menos tres ventajas claras: apenas veinte minutos de trabajo real, ingredientes que sueles tener en la nevera y un sabor que al día siguiente sigue intacto, lo que la convierte en una idea perfecta para la fiambrera o para un picnic.
Si la quieres más golosa, añade al relleno taquitos de jamón cocido o un poco de mozzarella picada bien escurrida. Si la prefieres más ligera, sáltate la yema para pincelar: perderá algo de brillo pero seguirá quedando dorada.
Sírvela templada, cuando el relleno se ha asentado y la base sigue crujiente, con una ensalada de temporada al lado. Aguanta un par de días en la nevera y con unos minutos de horno vuelve a estar como recién hecha.
¿Todo listo? Empezamos con la tarta rústica de ricotta y espinacas.
Preparaciones base utilizadas
Pasos
- Lava las espinacas y saltéalas en una sartén con el aceite y el diente de ajo aplastado, a fuego medio durante 4 o 5 minutos, hasta que se hayan reducido del todo. Si usas espinacas congeladas, descongélalas antes y saltéalas igual.
- Retira el ajo, deja templar las espinacas y escúrrelas con las manos apretando todo lo que puedas: este gesto decide si la tarta queda seca o aguada. Después pícalas a cuchillo de forma gruesa.
- En un bol, trabaja la ricotta con un tenedor hasta que quede cremosa, añade el parmesano, el huevo entero, una buena ralladura de nuez moscada, sal y pimienta, y mezcla hasta obtener una crema lisa.
- Incorpora las espinacas picadas a la ricotta y prueba para ajustar de sal.
- Extiende el hojaldre con su papel de horno sobre un molde, pincha la base con un tenedor y reparte el relleno dejando 2 cm de borde libre.
- Dobla el borde hacia dentro formando un marco, pincela con la yema batida y hornea a 190°C con calor arriba y abajo durante 35 o 40 minutos, hasta que la superficie esté dorada y el relleno cuajado.
- Deja reposar la tarta al menos 10 minutos antes de cortarla, así las porciones se mantienen enteras.
Consejos útiles
Escurre las espinacas hasta la última gota: el exceso de agua es el único enemigo real de esta tarta.
Si la ricotta está muy húmeda, déjala media hora en un colador antes de usarla.
Puedes enriquecer el relleno con taquitos de jamón cocido o unas cucharadas de mozzarella picada para un resultado más fundente.
Se conserva dos días en la nevera y está muy buena fría, cortada en cuadraditos para un aperitivo.
Valores nutricionales medios por ración
- Calorías
- 385 kcal
- Carbohidratos
- 26.0 g
- Azúcares
- 3.0 g
- Proteínas
- 14.0 g
- Grasas
- 24.0 g
- Grasas saturadas
- 11.0 g
- Fibra
- 3.0 g
- Sodio
- 480 mg


