Salmorejo cordobés, crema fría de tomate y pan

El salmorejo cordobés: una crema fría de tomate, pan y aceite de oliva virgen extra, espesa y aterciopelada, servida con huevo duro y jamón. Sin cocción, perfecta en verano.

Salmorejo cordobés, crema fría de tomate y pan
Preparación
20 min
Cocción
0 min
Total
20 min
Raciones
4 raciones
Calorías
290 kcal

¿Estás buscando una crema fría española más espesa y contundente que el gazpacho de siempre, para preparar sin encender los fogones?

Entonces el salmorejo cordobés es la respuesta. Te muestro paso a paso cómo prepararlo: tomates bien maduros, mucho pan y aceite de oliva virgen extra, triturados largo rato hasta lograr una crema aterciopelada y compacta, de un bonito naranja suave, lista en unos veinte minutos.

Lo bonito de esta receta es justo su densidad. A diferencia del gazpacho, aquí el pan no es un secundario sino el corazón de la preparación: absorbe el tomate y, junto con el aceite vertido en hilo, crea una emulsión lisa y con cuerpo que casi se come a cucharadas. El secreto está en la calidad de los ingredientes, porque son poquísimos: tomates muy maduros y un aceite de oliva virgen extra con carácter marcan toda la diferencia.

Preparar salmorejo tiene al menos tres ventajas: se hace con ingredientes sencillos y de temporada, cuesta poco y reposa de maravilla en la nevera, donde incluso cuaja y mejora.

Un consejo útil: ajusta el pan según la textura que prefieras, añadiendo más si lo quieres más firme. Y si buscas una versión vegetariana, deja de lado el jamón y termina con huevo duro y un hilo de aceite.

Para servirlo, mantenlo bien frío y añade las guarniciones al final: huevo duro en trozos, jamón serrano y un chorrito de aceite. En la nevera se conserva dos días en un recipiente cerrado.

¿Todo listo? Empezamos con la receta del salmorejo.

Preparaciones base utilizadas

Para preparar esta receta

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Pasos

  1. Lava los tomates, córtalos en trozos y tritúralos hasta hacerlos puré. Para una crema muy fina, pásalos por el colador para eliminar pieles y pepitas.
  2. Añade el pan duro troceado y déjalo ablandar unos minutos en el tomate triturado.
  3. Tritura de nuevo con el ajo y la sal, largo rato, hasta obtener una crema lisa y homogénea.
  4. Con la batidora en marcha, vierte el aceite de oliva virgen extra en hilo: el salmorejo se emulsiona y se vuelve espeso, aterciopelado y de un naranja suave. Añade el vinagre solo si te gusta un punto ácido.
  5. Mantenlo en la nevera al menos 2 horas. Sírvelo bien frío con huevo duro en trozos, jamón serrano y un hilo de aceite.

Consejos útiles

La densidad es la firma del salmorejo: debe ser mucho más cremoso que el gazpacho. Ajusta la cantidad de pan para lograr la consistencia justa.

Usa tomates muy maduros y un buen aceite de oliva virgen extra: son ellos los que dan el sabor.

Para una versión vegetariana, omite el jamón y termina solo con huevo duro y un hilo de aceite.

Se conserva 2 días en la nevera en un recipiente cerrado. Añade las guarniciones solo en el momento de servir.

Valores nutricionales medios por ración

Calorías
290 kcal
Carbohidratos
22.0 g
Azúcares
8.0 g
Proteínas
8.0 g
Grasas
19.0 g
Grasas saturadas
3.5 g
Fibra
3.0 g
Sodio
380 mg